27 enero 2020

¿Esto es verdad?: Nuestra declaración de amor hacia Nonaka-Takeuchi

Ana Belén García

¿Esto es verdad?: Nuestra declaración de amor hacia Nonaka-Takeuchi

Un antes y un después en el entendimiento del aprendizaje organizativo es lo que consigue la teoría de Nonaka-Takeuchi en el momento que empiezas a entender el desarrollo del conocimiento tácito y explícito y cómo este puede incrementar el valor de los productos y, por tanto, de las empresas, que nos proponen.

¿Es verdad lo que estás contando? y ¿cómo lo sabes? son preguntas que mucha gente se hace cuando comienza a escuchar “gestión del conocimiento”. Es normal tener dudas, sobre todo para aquellas personas cuya parte analítica es poderosa. Sin embargo, al igual que el resto de especialidades, el aprendizaje, incluido el aprendizaje organizativo, también avanza, haciendo que nos cuestionemos cuál es la mejor forma de construir este camino hacia el conocimiento de la forma más efectiva posible, pudiendo así progresar a mayor ritmo.  

Un cuestionamiento que empieza, o acaba, según se mire, con la lectura de “La organización generadora de conocimiento” de Nonaka-Takeuchi. Pues, a partir del momento que te adentras en esta lectura, tu forma de ver el aprendizaje, el conocimiento, cambia. Ves ‘la luz’. Y es que, una vez te adentras en esta forma de comprender el conocimiento, ya solo puedes ver, o al menos eso es lo que nos pasó a nosotros, referencias que apuntan a esta teoría o que se impulsan en ella asumiendo sus argumento como sólidos. 

Nuevas ideas, nuevos caminos hacia el conocimiento

La primera gran aportación de Nonaka-Takeuchi está en la descripción del conocimiento tácito y explícito. La definición no es originalmente suya. A nivel teórico, ya se habían diferenciado esos dos tipos de conocimiento; pero lo que aportan ellos es su interacción. En su modelo, el conocimiento no es estático, una meta a la que se llega, donde se hace uno sabio. Se trata de un modelo dinámico, en constante evolución, y no sólo en un eje, ¡sino en varios! Ellos le llaman doble espiral, pero en nuestra cabeza se dibuja como un tornillo sin fin.

Su segunda gran aportación es el no ser descriptivos. Su objetivo no es la descripción del conocimiento del ser humano en sí. Ellos tienen un propósito, les interesa ver cómo el conocimiento dentro de una organización incrementa el valor de los productos, no cómo genera más trabajadores eruditos. Ambos tratan de ver cuáles son los mecanismos con los que el conocimiento individual es enunciado y amplificado hacia el interior de la organización.

Es decir, con el origen del conocimiento como base, podemos decir que la base de la teoría del conocimiento es intrínsecamente humana, ya que no es considerado como una verdad absoluta a la que llegar, sino que se trata de creencias y de compromisos. A diferencia de la información, el conocimiento es Acción. Por tanto, una compañía no puede crear conocimiento sin individuos y su aprendizaje organizacional es entendido como la amplificación del conocimiento individual y su posterior consolidación como conocimiento de la organización. 

Nonaka-Takeuchi: La magia de la unión entre tácito y explícito

En definitiva, ambos autores acaban con los debates eternos alrededor de cuál es el conocimiento verdadero. Por un lado, occidente apostaba por el explícito y oriente por el tácito; pero ellos postulan que no son cosas separadas, sino complementarias, y que tu propio aprendizaje depende de la continua evolución de ambos. Y no sólo eso: ellos apuestan por que en las actividades creativas de los seres humanos ocurre siempre y no es únicamente como un mecanismo individual, sino social.

Parten del modelo ACT, que postula que, para desarrollar habilidades cognitivas, todo conocimiento declarativo (explícito) tiene que transformarse en conductual (tácito). Ellos establecen una conversión en espiral con cuatro transformaciones en continuo movimiento:

  1. De tácito a tácito: Socialización, “compartir experiencias”. Supone modelos mentales compartidos y las habilidades técnicas. Está relacionado con la cultura organizacional.
  2. De tácito a explícito: Exteriorización. Ha sido generalmente olvidada, y es cuando el conocimiento adopta la forma de metáforas, analogías, conceptos o hipótesis.
  3. De explícito a explícito: Combinación. Se origina en el procesamiento de la información. Es un proceso de sistematización de conceptos con el que se genera un sistema de conocimiento.
  4. De explícito a tácito: Interiorización. Está muy vinculado con el “aprendiendo haciendo” y es la base del aprendizaje organizacional; pero para que esto ocurra, tenemos que cambiar de plano: del yo al grupo y transcender dentro de la organización

Y es aquí donde el modelo despega, porque, para la creación del conocimiento organizacional, la organización debe movilizar el conocimiento tácito creado y acumulado en el plano individual a planos más altos, grupal, organizacional e interorganizacional. 

Posiblemente nuestro enamoramiento platónico nos hace pensar que la teoría es perfecta pero ¿qué  pensáis vosotros? ¿Es verdad?

Ana Belén García

Generamos estrategias, ideas, tecnología y soluciones

Derechos de autor © 2019 Tecnatom S.A. Todos los derechos reservados