24 febrero 2020

La pirámide del conocimiento: Apuntes para una reflexión

Francisco Ruiz

La pirámide del conocimiento: Apuntes para una reflexión

Puede parecernos mentira, pero lo cierto es que ya hace más de tres décadas que el arquitecto estadounidense Russell Ackoff desarrolló eso que hoy conocemos como “pirámide del conocimiento” y que está en la base casi de cualquier explicación sobre qué es la Gestión del Conocimiento, tanto desde un punto de vista teórico como de aplicación a las Organizaciones.

Básicamente, la Pirámide del Conocimiento viene a establecer una jerarquía entre datos, información, conocimiento y sabiduría, colocando los datos en su parte más baja y la sabiduría en la más alta, o de más valor.

Un dato es una representación simbólica, característica o atributo de algo; no tiene valor en sí mismo por estar descontextualizado, pero es susceptible de ser procesado adecuadamente para obtener información.

La información, por tanto, es ese conjunto organizado y procesado de datos que adquieren de esta manera una cualidad propositiva; es decir, que los dotan de un sentido respecto de una entidad.

El uso de la información para la consecución de determinados objetivos, su aplicación a la solución de problemas y a la toma de decisiones, es lo que conforma el conocimiento. 

En lo alto de la pirámide nos encontramos con la sabiduría. Un concepto algo más difícil de precisar, más allá de “el grado más elevado del conocimiento”. Se ha dicho de ella que es la evaluación e internalización del conocimiento y su relación con las metas y los valores. Para reconocerla, deberíamos observar habilidades como la de llegar al objetivo final sin un coste demasiado alto, la de reconocer y evitar o minimizar los peligros. Incluye elementos tales como saber qué es lo apropiado, discernir cuándo los objetivos son alcanzados de manera suficiente o identificar y aceptar limitaciones inevitables.

La pirámide del conocimiento: ¿Una mentira?

El modelo es bastante útil, como se ha dicho, para entender la relación jerárquica entre los distintos elementos. Sin embargo, no funciona bien si tratamos de explicar con él la relación entre los elementos desde una perspectiva cuantitativa. De acuerdo con esta estructura piramidal, cuantos más datos, más sabiduría y, por el contrario, cuantos menos datos, menos sabiduría. Esto es algo que representaríamos de la siguiente forma:

No voy a afirmar, aunque no sería el primero en hacerlo, que cuantos más datos, menos conocimiento; pero sí creo que habría que reflexionar con una cierta calma sobre la idea de que, siendo los datos necesarios para elaborar información (veraz), siendo la información imprescindible para desarrollar conocimiento y siendo el conocimiento la base da la sabiduría, la relación entre todos ellos dista mucho de ser cualitativa y directamente proporcional.

¿Cuantos más datos, más conocimiento? Puede que no. ¿A mayor conocimiento, necesariamente, mayor sabiduría? Seguro que no.

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